Blog junio 16, 2014

El gobierno de Dinamarca obliga sus Iglesias a llevar a cabo matrimonios del mismo sexo

   El Parlamento de Dinamarca acaba de pasar una ley que obliga las iglesias estatales (Luteranas) en su país a llevar a cabo matrimonios del mismo sexo. Bajo esta ley los ministros se pueden rehusar a hacer la ceremonia pero se debe encontrar un ministro de reemplazo que lo haga y no pueden restringir el acceso a sus iglesias. Dinamarca empezó ofreciendo uniones civiles de personas del mismo sexo en 1989 y en el 2012 legalizaron el matrimonio homosexual.

   Hay algunos elementos que hacen nuestra situación diferente a Dinamarca. La iglesia Luterana en ese país es la iglesia del estado, y llevan mucho más tiempo como nación promoviendo esta revolución moral. En realidad estas iglesias han estado muertas hace bastante tiempo y esto simplemente es ponerle los últimos clavos al ataúd y entonar un canto fúnebre.


   Vemos una progresión natural y necesaria para los activistas homosexuales. Saben que su revolución moral no podrá llevarse a cabo en el ámbito del dialogo y usando argumentación. No están conforme con una sociedad que simplemente tolera su estilo de vida sino que quieren ser celebrados. Que mejor forma que pasando leyes que obligan a la institución que dice ser la novia de Cristo a ser el anfitrión de su rebelión contra ese mismo Dios.

   En su campaña para redefinir el matrimonio ven como implícito una necesidad de redefinir iglesia. En su visión estas dos instituciones son sumamente humanas y como cualquier concepto creado por simples mortales es infinitamente moldeable. La mismas presuposiciones impulsan estas dos ideas 1) “Dios probablemente no existe y es un invento del ser humano” 2) aun si Dios existiera, no se ha comunicado con nosotros.  Por lo tanto ya que no existe pisoteemos el legado de todo esos retrogradas usando sus ceremonias e instituciones. 

   Aun así me pregunto me motivara a estas parejas homosexuales a querer “casarse” y hacerlo en una iglesia?  En parte es evidencia de la conciencia que su creador les ha dado. De alguna forma aunque la mayoría de las personas están celebrando y aprobando de su estilo de vida, sus conciencias no están totalmente tranquilas y quizás esperan eliminar cualquier connotación negativa de alguna forma usando la aprobación de la “iglesia” quizás incluso sin darse cuenta que se están metiendo en un juego de ruleta rusa con Dios. No importa si te “casas” en la catedral más importante de Europa, Dios no está aprobando esa relación. Él no puede ser comprado.

   Qué implica esto para nosotros como iglesia? Solamente el tiempo lo dirá. Nuestro llamado es proclamar la palabra de Dios incluso cuando no es popular, y no caer en la categoría de los engañados (1 Cor 6:9) aunque ya hay una fila de pseudo-evangelicos  más que dispuestos a declarar su lealtad al nuevo régimen moral. No nos dejemos engañar, ni participemos en el auto-engaño de otros. Seamos sal y luz en esta generación corrupta. Eso es verdadero amor y compasión.

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